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Recordatorio



Cuando estés temblando de miedo y estés paralizada, escribe. 
Cuando no puedas dejar de morderte el labio, mover el pie derecho y agarrarte el pelo, escribe. 
Cuando vayas por el mundo como un Cariñosito porque estás demasiado feliz, escribe. 
Cuando sientas que todo está en tu contra, escribe. 
Cuando quieras decir algo y no te salgan las palabras, escribe. 
Cuando estés molesta y quieras golpear el escritorio, escribe. 
Cuando no dejes de mirar la hora, escribe. 
Cuando prefieras ver el celular que la computadora, escribe. 
Cuando estés horny, escribe. 
Cuando quieras pelear con tu ego, mejor escribe.

Escribe. Siempre escribe. Para que no te duela la garganta. Para que las palabras no se queden atoradas. Para que por lo menos, aunque esa persona no lo vaya a ver, sientas que lo estás diciendo. Que POR FIN lo estás diciendo. Escribe y déjalo fluir. Escribe para ti, siempre para ti.

Escribe. Escribe mucho. Publícalo en tu blog, o no. Guárdalo y el año siguiente lo lees. Verás que es divertido pensar como 365 días cambian la vida. Y que la vida sigue, porque así tú estés atorada en un momento, el tiempo sigue avanzando.

Escribe, marica. Escribe más. Escribe ya. Escribe. 

(Esto lo escribí hace meses y nunca lo había publicado. Es divertido leerlo y darme cuenta que cambié desde que lo escribí. Recordatorio: debería escribir más seguido).

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Reflexiones de una 34B

Lo admito. Sí. Públicamente lo admito. Hace dos años me quería hacer las lolas. ¿Por qué? Pues la razón es muy sencilla: No estaba conforme con mi 32B. La verdad no estaba conforme con nada de mi cuerpo. Siempre fui gordita, pero a los 17 años y luego de experiencias la inseguridad aumenta y los complejos también.

Por circunstancias de la vida, e hipoglicemia, rebajé esos kilos de más y estaba on fire ¡jajaja!. Me sentía demasiado bien, pero aún quedaba ese pequeño detalle que me incomodaba: Mi 32B. Veía mis sostenes como si fueran para una niña de 12 años y me daban ganas de llorar. Seguía insistiendo: "Cuando tenga plata me hago las lolas".

Pero no hubo necesidad. Con el paso del tiempo mis queridas compañeras fueron creciendo a paso de vencedores, hasta llegar al tamaño que tienen ahorita, con el cual me siento bastante conforme y estoy tratando de ser feliz. Ya no pienso en operarme, sino después que tenga mis hijos porque se me van a chorrear horriblemente y tampoco quie…

Receta para sonreír

• Ingredientes:
- Amor de familia.
- Amigos verdaderos.
- Recuerdos agradables.
- Dulzura.
- Sueños de colores.
- Ilusión.
- Emociones y sentimientos.
- Un corazón grande y limpio.

• Preparación:
- Mezcle en un tazón grande (puede ser su corazón) la taza de amor familiar, la de buenos recuerdos y la de amistad verdadera.
- Agregue la cucharada grande de ilusión.
- Ponga a cocinar a fuego lento hasta que lo sienta lo suficientemente compacto como para que no se rompa con facilidad.
- Si no se espesa rápidamente no lo lleve a la nevera, cuando los recuerdos son fríos descomponen la receta. Tenga paciencia, tarde o temprano su sonrisa irá tomando forma.
- Una vez macizo, vierta en un envase (puede ser su corazón) la mezcla.
- Rellene el bizcocho con mucha dulzura.
- Cubra con la crema de sueños de colores.
- Déjelo secar por muy poco tiempo, mucho puede ocasionar el mismo efecto de la nevera, los sueños secos no son un buen ingrediente.
- Adorne …

911

En caso de emergencia, coma. Prepárese su desayuno favorito y cómaselo en la cena porque puede. Busque lo que le gusta. Endulce su paladar. 

En caso de emergencia, lea. Transpórtese a otros mundos. Vea con otros ojos. Forme parte de otras historias.

En caso de emergencia, escuche música. Cante como si estuviera frente a 200.000 personas. Baile como si nadie lo estuviera viendo. Agite la cabeza al ritmo del bajo.

En caso de emergencia, escriba. Deje salir todo lo que lleva dentro. Póngalo en palabras. Forme rimas. Aventúrese a las décimas. Quédese en la prosa. Déjelo salir.

En caso de emergencia, salga. Vaya a un lugar que no conozca. Pasee por un parque. Sienta la brisa, la naturaleza. Piérdase y aprenda cosas nuevas.

En caso de emergencia, medite. Respire y ponga su mente en blanco. Encuéntrese.

En caso de emergencia, hable. Busque a sus amigos, a los de siempre, a los más nuevos. A los de la birra y a los del café. Desahóguese, así sea por Whatsapp.

En caso de emergencia, abrace. A la fami…