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Cosas que escucho en el Metro I

Normalmente voy con audífonos en el Metro, pero cuando hay avisos me quito aunque sea uno para enterarme. Últimamente, he escuchado varias conversaciones que me parecieron dignas de bloggear, aquí van:

1.-  "El bollo".

Dos chamos de veintidós, máximo, con uniforme de pasante de banco. Uno era como el policía bueno, el otro el malo.

1: ... Y se puso intensa la jeva, marico... 
2: ¿Y qué hiciste?
1: Le dije: "Chama, relax, amansa el bollo".
2: ¿De pana le dijiste eso?
1: Sí, marico, que se relaje, esa jeva y yo no somos nada.
2: ¿Pero se lo dijiste en persona?
1: ¿'Tas loco? Eso fue por Whatsapp, tampoco soy tan rata.
2: Igual te pasaste, man.

(Yo en mi mente: ¡JAJAJAJAJAJAJAJA! Amansa el bollo, JAJAJAJAJAJAJA. ¿Lo estoy viendo con cara de "no me puedo aguantar la risa? Quita la mirada, quita la mirada...).

2.- "Los buenos días"

Chama y chamo de diecisiete, máximo, con uniforme de colegio. La chama era la que sufre por la que no le para, el chamo el "friendzoneado".

1: ... tanta importancia a eso...
2: ¿Cómo no le voy a dar importancia? Yo lo quiero, como una gafa y él no me para... Ya ni me manda mensajes de buenos días antes de vernos. ¿Tú crees que tenga otra? ¿O que ya no me quiere?
1: ¿Te digo lo que quieres escuchar o la verdad?
2: *abraza al chamo* Mejor no me digas la verdad, prefiero seguir intensa y enrollada que saberlo. 
1: Y yo prefiero que tú estés feliz, pero bueh...
2: ¡Jajajajaja! Gafo, por eso eres mi mejor amigo.

(Yo en mi mente: FRIENDZONE time, pobre chamo. ¿Lo estoy viendo con pity face? Quita la mirada, quita la mirada...).

3.- "La otra".

Dos chamas de veinticinco, máximo, guapas, bien arregladas, con loncheritas a las 7 am, compañeras de trabajo -imagino-. Una era la galla enamorada, la otra la realista, la amiga que todas tenemos -necesitamos-.

1: ... ¡Equis! Tú sigues siendo la otra.
2: ¡Ay, no lo digas así que suena feo!
1: ¿Y cómo quieres que lo diga? ¿Qué eres?
2: Bueno soy... Soy... 
1: ¡La otra! Marica, eres la otra. Punto y final. No hay un nombre bonito para eso. 
2: ¡Sí, pero igual no suena bonito!
1: Tampoco porque lo digas "bonito" va a cambiar la realidad...

(Yo en mi mente: No fue conmigo y me dolió, pero la chama tiene razón. ¿La estoy viendo con cara de "agarre consejo, muchacha"? Quita la mirada, quita la mirada...).

Quiero seguir recolectando historias, algo bueno puede salir de esto.

Comentarios

MdlA.- ha dicho que…
Me encantan los fragmentos de conversaciones ajenas. Mientras menos contexto, ¡más contenido! jajaja

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Reflexiones de una 34B

Lo admito. Sí. Públicamente lo admito. Hace dos años me quería hacer las lolas. ¿Por qué? Pues la razón es muy sencilla: No estaba conforme con mi 32B. La verdad no estaba conforme con nada de mi cuerpo. Siempre fui gordita, pero a los 17 años y luego de experiencias la inseguridad aumenta y los complejos también.

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Receta para sonreír

• Ingredientes:
- Amor de familia.
- Amigos verdaderos.
- Recuerdos agradables.
- Dulzura.
- Sueños de colores.
- Ilusión.
- Emociones y sentimientos.
- Un corazón grande y limpio.

• Preparación:
- Mezcle en un tazón grande (puede ser su corazón) la taza de amor familiar, la de buenos recuerdos y la de amistad verdadera.
- Agregue la cucharada grande de ilusión.
- Ponga a cocinar a fuego lento hasta que lo sienta lo suficientemente compacto como para que no se rompa con facilidad.
- Si no se espesa rápidamente no lo lleve a la nevera, cuando los recuerdos son fríos descomponen la receta. Tenga paciencia, tarde o temprano su sonrisa irá tomando forma.
- Una vez macizo, vierta en un envase (puede ser su corazón) la mezcla.
- Rellene el bizcocho con mucha dulzura.
- Cubra con la crema de sueños de colores.
- Déjelo secar por muy poco tiempo, mucho puede ocasionar el mismo efecto de la nevera, los sueños secos no son un buen ingrediente.
- Adorne …

911

En caso de emergencia, coma. Prepárese su desayuno favorito y cómaselo en la cena porque puede. Busque lo que le gusta. Endulce su paladar. 

En caso de emergencia, lea. Transpórtese a otros mundos. Vea con otros ojos. Forme parte de otras historias.

En caso de emergencia, escuche música. Cante como si estuviera frente a 200.000 personas. Baile como si nadie lo estuviera viendo. Agite la cabeza al ritmo del bajo.

En caso de emergencia, escriba. Deje salir todo lo que lleva dentro. Póngalo en palabras. Forme rimas. Aventúrese a las décimas. Quédese en la prosa. Déjelo salir.

En caso de emergencia, salga. Vaya a un lugar que no conozca. Pasee por un parque. Sienta la brisa, la naturaleza. Piérdase y aprenda cosas nuevas.

En caso de emergencia, medite. Respire y ponga su mente en blanco. Encuéntrese.

En caso de emergencia, hable. Busque a sus amigos, a los de siempre, a los más nuevos. A los de la birra y a los del café. Desahóguese, así sea por Whatsapp.

En caso de emergencia, abrace. A la fami…