Ir al contenido principal

No necesito un concurso para escribirte una carta de amor


Cé, 

Se me ha hecho costumbre escribirte cartas de amor, pero este año la misiva no va para un concurso; preferí dejarla aquí.

Ha pasado mucho tiempo desde que empezamos a estar juntos y aún me siguen dando cosquillitas en el estómago cuando te voy a ver. Pensarás que es absurdo, pero cuando estoy a punto de encontrarme contigo al salir del trabajo siento la emoción como si te fuese a ver por primera vez.

Es que contigo todo es una primera vez. Todos los besos de buenas noches y buenos días son diferentes. Los desayunos, almuerzos y cenas nunca son iguales. Los chistes y las razones para sonreír ya no son las mismas de antes. Sobre todo para mí, que soy partidaria de que cada día se vive una primera vez.

Por eso quiero darte las gracias, por hacerme vivir cada día de una forma única; por permitirme estar a tu lado en las buenas y en las malas; por hacerme sentir como princesa (y no sólo el día de la boda por el vestido grandote); por admirar mis virtudes y respetar mis defectos; por la sonrisita "estúpida" que pongo cuando estoy pensando en ti; por la paciencia (y los tés a las 3:30am); por enseñarme que el amor existe y se puede encontrar donde uno menos lo espera: En Twitter.

Sólo espero que la vida nos de muchas más oportunidades de seguir compartiendo esta maravillosa aventura. Que juntos podamos cumplir más metas y construir más sueños. Que no se nos acaben nunca las razones para ser felices, aunque el mundo quiera ir en nuestra contra. Y lo más importante, espero que te sigan saliendo lunares nuevos para nunca terminarlos de contar. 

Sin duda alguna, no necesito un concurso para escribirte una carta de amor. Para escribirla sólo te necesito a ti.

Melinyel.

*Mari.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Reflexiones de una 34B

Lo admito. Sí. Públicamente lo admito. Hace dos años me quería hacer las lolas. ¿Por qué? Pues la razón es muy sencilla: No estaba conforme con mi 32B. La verdad no estaba conforme con nada de mi cuerpo. Siempre fui gordita, pero a los 17 años y luego de experiencias la inseguridad aumenta y los complejos también.

Por circunstancias de la vida, e hipoglicemia, rebajé esos kilos de más y estaba on fire ¡jajaja!. Me sentía demasiado bien, pero aún quedaba ese pequeño detalle que me incomodaba: Mi 32B. Veía mis sostenes como si fueran para una niña de 12 años y me daban ganas de llorar. Seguía insistiendo: "Cuando tenga plata me hago las lolas".

Pero no hubo necesidad. Con el paso del tiempo mis queridas compañeras fueron creciendo a paso de vencedores, hasta llegar al tamaño que tienen ahorita, con el cual me siento bastante conforme y estoy tratando de ser feliz. Ya no pienso en operarme, sino después que tenga mis hijos porque se me van a chorrear horriblemente y tampoco quie…

Receta para sonreír

• Ingredientes:
- Amor de familia.
- Amigos verdaderos.
- Recuerdos agradables.
- Dulzura.
- Sueños de colores.
- Ilusión.
- Emociones y sentimientos.
- Un corazón grande y limpio.

• Preparación:
- Mezcle en un tazón grande (puede ser su corazón) la taza de amor familiar, la de buenos recuerdos y la de amistad verdadera.
- Agregue la cucharada grande de ilusión.
- Ponga a cocinar a fuego lento hasta que lo sienta lo suficientemente compacto como para que no se rompa con facilidad.
- Si no se espesa rápidamente no lo lleve a la nevera, cuando los recuerdos son fríos descomponen la receta. Tenga paciencia, tarde o temprano su sonrisa irá tomando forma.
- Una vez macizo, vierta en un envase (puede ser su corazón) la mezcla.
- Rellene el bizcocho con mucha dulzura.
- Cubra con la crema de sueños de colores.
- Déjelo secar por muy poco tiempo, mucho puede ocasionar el mismo efecto de la nevera, los sueños secos no son un buen ingrediente.
- Adorne …

911

En caso de emergencia, coma. Prepárese su desayuno favorito y cómaselo en la cena porque puede. Busque lo que le gusta. Endulce su paladar. 

En caso de emergencia, lea. Transpórtese a otros mundos. Vea con otros ojos. Forme parte de otras historias.

En caso de emergencia, escuche música. Cante como si estuviera frente a 200.000 personas. Baile como si nadie lo estuviera viendo. Agite la cabeza al ritmo del bajo.

En caso de emergencia, escriba. Deje salir todo lo que lleva dentro. Póngalo en palabras. Forme rimas. Aventúrese a las décimas. Quédese en la prosa. Déjelo salir.

En caso de emergencia, salga. Vaya a un lugar que no conozca. Pasee por un parque. Sienta la brisa, la naturaleza. Piérdase y aprenda cosas nuevas.

En caso de emergencia, medite. Respire y ponga su mente en blanco. Encuéntrese.

En caso de emergencia, hable. Busque a sus amigos, a los de siempre, a los más nuevos. A los de la birra y a los del café. Desahóguese, así sea por Whatsapp.

En caso de emergencia, abrace. A la fami…