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Crónicas de la dieta. Capítulo II: El Orbitrek NO es un perchero


Ya van 11 días desde que empecé la dieta y todo parece indicar que voy por el camino correcto. Ya he perdido casi 3 kilos, pero ahora es que falta para lograr mi meta final.

Hoy daré un nuevo paso, al que más le huyo: Los ejercicios. Nunca he sido una persona muy atlética que digamos. En el colegio siempre me fue mal en Educación Física, cuando intenté estar en el gym me dieron unos desmayos locos que me hicieron desertar y salir a caminar al parque se volvió imposible cuando empecé a trabajar. Excusas, simplemente me daba flojera. 

Un día a mi mamá se le ocurrió comprar un Orbitrek y mi percepción de los ejercicios cambió un poco. Empecé a usarlo 20 minutos interdiario y cuando me di cuenta ya estaba haciendo 45 minutos diarios, me sentía mejor, más activa, más sana y más bella. Todo estaba perfecto, pero la flojera volvió y lo abandoné. Volví a ser la morsa que prefería aprovechar esos 45 minutos para dormir. Mal, muy mal.

Pasó el tiempo y fui ganando peso. El Orbitrek estaba ahí con un montón de ropa encima siendo el perchero de la casa y yo lo veía como gallina que mira sal, nunca más lo usé. Luego hubo otros intentos fallidos por ejercitarme: Entré a Pilates, me salí de Pilates, intenté salir a caminar y nada. Siempre fui un caso perdido. Hasta hoy...

Hace poco le comenté a mi mamá que si tuviera el milagroso aparato de infomercial lo usaría y ella me dijo las palabras mágicas "Si quieres llevátelo". So, aquí a mi lado está el Orbitrek esperando para ser usado y yo estoy emocionada porque es un gran paso para lograr mi objetivo. 

Sólo me queda decirle adiós a la flojera y retomar mi rutina "Orbitrekística" de hace dos años. Si he tenido fuerza de voluntad para no tomar refresco, no comer frituras o dulces y suprimir mi postre favorito, el helado, entonces esto será un paseo. Get the party started.

Comentarios

Andrea ha dicho que…
Go, Mari, go!
Anónimo ha dicho que…
Y como le va?
siguio en eso ?

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Reflexiones de una 34B

Lo admito. Sí. Públicamente lo admito. Hace dos años me quería hacer las lolas. ¿Por qué? Pues la razón es muy sencilla: No estaba conforme con mi 32B. La verdad no estaba conforme con nada de mi cuerpo. Siempre fui gordita, pero a los 17 años y luego de experiencias la inseguridad aumenta y los complejos también.

Por circunstancias de la vida, e hipoglicemia, rebajé esos kilos de más y estaba on fire ¡jajaja!. Me sentía demasiado bien, pero aún quedaba ese pequeño detalle que me incomodaba: Mi 32B. Veía mis sostenes como si fueran para una niña de 12 años y me daban ganas de llorar. Seguía insistiendo: "Cuando tenga plata me hago las lolas".

Pero no hubo necesidad. Con el paso del tiempo mis queridas compañeras fueron creciendo a paso de vencedores, hasta llegar al tamaño que tienen ahorita, con el cual me siento bastante conforme y estoy tratando de ser feliz. Ya no pienso en operarme, sino después que tenga mis hijos porque se me van a chorrear horriblemente y tampoco quie…

Receta para sonreír

• Ingredientes:
- Amor de familia.
- Amigos verdaderos.
- Recuerdos agradables.
- Dulzura.
- Sueños de colores.
- Ilusión.
- Emociones y sentimientos.
- Un corazón grande y limpio.

• Preparación:
- Mezcle en un tazón grande (puede ser su corazón) la taza de amor familiar, la de buenos recuerdos y la de amistad verdadera.
- Agregue la cucharada grande de ilusión.
- Ponga a cocinar a fuego lento hasta que lo sienta lo suficientemente compacto como para que no se rompa con facilidad.
- Si no se espesa rápidamente no lo lleve a la nevera, cuando los recuerdos son fríos descomponen la receta. Tenga paciencia, tarde o temprano su sonrisa irá tomando forma.
- Una vez macizo, vierta en un envase (puede ser su corazón) la mezcla.
- Rellene el bizcocho con mucha dulzura.
- Cubra con la crema de sueños de colores.
- Déjelo secar por muy poco tiempo, mucho puede ocasionar el mismo efecto de la nevera, los sueños secos no son un buen ingrediente.
- Adorne …

911

En caso de emergencia, coma. Prepárese su desayuno favorito y cómaselo en la cena porque puede. Busque lo que le gusta. Endulce su paladar. 

En caso de emergencia, lea. Transpórtese a otros mundos. Vea con otros ojos. Forme parte de otras historias.

En caso de emergencia, escuche música. Cante como si estuviera frente a 200.000 personas. Baile como si nadie lo estuviera viendo. Agite la cabeza al ritmo del bajo.

En caso de emergencia, escriba. Deje salir todo lo que lleva dentro. Póngalo en palabras. Forme rimas. Aventúrese a las décimas. Quédese en la prosa. Déjelo salir.

En caso de emergencia, salga. Vaya a un lugar que no conozca. Pasee por un parque. Sienta la brisa, la naturaleza. Piérdase y aprenda cosas nuevas.

En caso de emergencia, medite. Respire y ponga su mente en blanco. Encuéntrese.

En caso de emergencia, hable. Busque a sus amigos, a los de siempre, a los más nuevos. A los de la birra y a los del café. Desahóguese, así sea por Whatsapp.

En caso de emergencia, abrace. A la fami…