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Crónicas de la dieta. Capítulo I: "¿Y mis pantalones?"



Después de irme de luna de miel para Argentina y jartarme (sí, con J porque no comí, sino jarté), regresé con unos infames 3 kilos de más. Eso sumado a los otros 10 que tengo que quitarme suman 13. ¡13, chamo, 13! Sin embargo, como cuando uno es feliz no se da cuenta de lo demás, yo tuve que pasar por una "experiencia" para notarlo.

No sé cómo ni cuándo pasó, pero poco a poco dejé de usar mis pantalones. No recuerdo habérmelos puesto y que no me cerraran, sólo recuerdo una brecha entre el tiempo que me servían y la actualidad. De tener 12 pasé a tener 7 pantalones "usables": 4 blue jeans, uno negro, uno marrón y uno gris.

Ahora bien, de esos 7 ahora sólo puedo usar 2. ¡2! Dos de los blue jeans y el marrón se rompieron (evidentemente porque 3 esos pantalones tenían más de 5 años cada uno). Y los otros 2 blue jeans me cierran a duras penas. Sorry, no quiero dejar a nadie ciego porque el botón salga volando.

Menos mal que tengo leggins, faldas y vestidos que me ayudan, sino parecería una comiquita con la misma ropa. Quizás sea algo banal, pero a mí me importa, es una -casi- una tragedia abrir la puerta del clóset y decir: ¡Ajá! ¿y mis pantalones? Crap! En fin ahora veo mi clóset como un hospital donde mis pantalones están en terapia intensiva esperando ser recuperados y tener una vida útil nuevamente. 

Anyway, mi plan "Recuperando ropa" comenzó el lunes, desgraciado e insoportable lunes, con un régimen alimenticio que no incluye grasas, frituras, dulces o refrescos. Tampoco es que yo comía mal normalmente, pero hay ciertas cosas que restringir y cuando toca, toca.

Ya me está pegando la ansiedad y tengo ganas de comerme todo lo que se me atraviesa en el camino, pero ¡vamo'! que si se puede y esto pasará. Además, para desahogarme tengo el blog y en caso de emergencia romperé las teclas ;) 

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Reflexiones de una 34B

Lo admito. Sí. Públicamente lo admito. Hace dos años me quería hacer las lolas. ¿Por qué? Pues la razón es muy sencilla: No estaba conforme con mi 32B. La verdad no estaba conforme con nada de mi cuerpo. Siempre fui gordita, pero a los 17 años y luego de experiencias la inseguridad aumenta y los complejos también.

Por circunstancias de la vida, e hipoglicemia, rebajé esos kilos de más y estaba on fire ¡jajaja!. Me sentía demasiado bien, pero aún quedaba ese pequeño detalle que me incomodaba: Mi 32B. Veía mis sostenes como si fueran para una niña de 12 años y me daban ganas de llorar. Seguía insistiendo: "Cuando tenga plata me hago las lolas".

Pero no hubo necesidad. Con el paso del tiempo mis queridas compañeras fueron creciendo a paso de vencedores, hasta llegar al tamaño que tienen ahorita, con el cual me siento bastante conforme y estoy tratando de ser feliz. Ya no pienso en operarme, sino después que tenga mis hijos porque se me van a chorrear horriblemente y tampoco quie…

Receta para sonreír

• Ingredientes:
- Amor de familia.
- Amigos verdaderos.
- Recuerdos agradables.
- Dulzura.
- Sueños de colores.
- Ilusión.
- Emociones y sentimientos.
- Un corazón grande y limpio.

• Preparación:
- Mezcle en un tazón grande (puede ser su corazón) la taza de amor familiar, la de buenos recuerdos y la de amistad verdadera.
- Agregue la cucharada grande de ilusión.
- Ponga a cocinar a fuego lento hasta que lo sienta lo suficientemente compacto como para que no se rompa con facilidad.
- Si no se espesa rápidamente no lo lleve a la nevera, cuando los recuerdos son fríos descomponen la receta. Tenga paciencia, tarde o temprano su sonrisa irá tomando forma.
- Una vez macizo, vierta en un envase (puede ser su corazón) la mezcla.
- Rellene el bizcocho con mucha dulzura.
- Cubra con la crema de sueños de colores.
- Déjelo secar por muy poco tiempo, mucho puede ocasionar el mismo efecto de la nevera, los sueños secos no son un buen ingrediente.
- Adorne …

911

En caso de emergencia, coma. Prepárese su desayuno favorito y cómaselo en la cena porque puede. Busque lo que le gusta. Endulce su paladar. 

En caso de emergencia, lea. Transpórtese a otros mundos. Vea con otros ojos. Forme parte de otras historias.

En caso de emergencia, escuche música. Cante como si estuviera frente a 200.000 personas. Baile como si nadie lo estuviera viendo. Agite la cabeza al ritmo del bajo.

En caso de emergencia, escriba. Deje salir todo lo que lleva dentro. Póngalo en palabras. Forme rimas. Aventúrese a las décimas. Quédese en la prosa. Déjelo salir.

En caso de emergencia, salga. Vaya a un lugar que no conozca. Pasee por un parque. Sienta la brisa, la naturaleza. Piérdase y aprenda cosas nuevas.

En caso de emergencia, medite. Respire y ponga su mente en blanco. Encuéntrese.

En caso de emergencia, hable. Busque a sus amigos, a los de siempre, a los más nuevos. A los de la birra y a los del café. Desahóguese, así sea por Whatsapp.

En caso de emergencia, abrace. A la fami…