Ir al contenido principal

Chispitas de chocolate


Cuando era una pequeña niña de 6 años me mandaron a describir a mi mamá. Yo lo hice de la siguiente forma:

"Mi mamá es gorda y bajita. Tiene pecas por todos lados y siempre usa la misma ropa"

Mami no usaba siempre la misma ropa, sólo que tenía una chaqueta que me llamaba mucho la atención y creo que no le paraba a sus otros atuendos. Sin embargo, recuerdo que desde niña me gustaban muchísimo sus pecas.

Mientras yo crecía mi deseo por tener pecas también se iba incrementando hasta que por fin el día feliz llegó y empezaron a salir. Unas poquitas en la espalda fueron el punto de partida y luego se extendieron a los hombros, los brazos, la cara, y las últimas me han salido en el pecho. Yo, por supuesto, cada día estoy más fascinada.

Es que, de pana, mis pecas me hacen feliz. Con las primeras jugaba tal y como el "une los puntos", me rayaba los brazos y veía que forma salía. Ahora sólo las veo y me encantan y no me explico como hay gente que lucha por borrárselas, usan concha de nácar, cáscara sagrada y cuánto menjurje encuentran para desaparecerlas porque dicen que son "manchas en la piel".

Para mí las pecas no son manchas, sino punticos de pintura en lienzos privilegiados. O quizás son, como me dijo una vez un señor, una lluvia de maní. O pueden ser gotitas mal paradas de una tacita de café. No, definitivamente la respuesta es ninguna de las anteriores.

Las pecas al ser tan lindas, sexy's y dulces sólo se pueden comparar con una cosa: Chispitas de chocolate. Debe ser por eso que me gustan tanto, porque el chocolate es mi sabor favorito del mundo, junto al café y si le pones un topping de maní, mucho mejor.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Reflexiones de una 34B

Lo admito. Sí. Públicamente lo admito. Hace dos años me quería hacer las lolas. ¿Por qué? Pues la razón es muy sencilla: No estaba conforme con mi 32B. La verdad no estaba conforme con nada de mi cuerpo. Siempre fui gordita, pero a los 17 años y luego de experiencias la inseguridad aumenta y los complejos también.

Por circunstancias de la vida, e hipoglicemia, rebajé esos kilos de más y estaba on fire ¡jajaja!. Me sentía demasiado bien, pero aún quedaba ese pequeño detalle que me incomodaba: Mi 32B. Veía mis sostenes como si fueran para una niña de 12 años y me daban ganas de llorar. Seguía insistiendo: "Cuando tenga plata me hago las lolas".

Pero no hubo necesidad. Con el paso del tiempo mis queridas compañeras fueron creciendo a paso de vencedores, hasta llegar al tamaño que tienen ahorita, con el cual me siento bastante conforme y estoy tratando de ser feliz. Ya no pienso en operarme, sino después que tenga mis hijos porque se me van a chorrear horriblemente y tampoco quie…

Receta para sonreír

• Ingredientes:
- Amor de familia.
- Amigos verdaderos.
- Recuerdos agradables.
- Dulzura.
- Sueños de colores.
- Ilusión.
- Emociones y sentimientos.
- Un corazón grande y limpio.

• Preparación:
- Mezcle en un tazón grande (puede ser su corazón) la taza de amor familiar, la de buenos recuerdos y la de amistad verdadera.
- Agregue la cucharada grande de ilusión.
- Ponga a cocinar a fuego lento hasta que lo sienta lo suficientemente compacto como para que no se rompa con facilidad.
- Si no se espesa rápidamente no lo lleve a la nevera, cuando los recuerdos son fríos descomponen la receta. Tenga paciencia, tarde o temprano su sonrisa irá tomando forma.
- Una vez macizo, vierta en un envase (puede ser su corazón) la mezcla.
- Rellene el bizcocho con mucha dulzura.
- Cubra con la crema de sueños de colores.
- Déjelo secar por muy poco tiempo, mucho puede ocasionar el mismo efecto de la nevera, los sueños secos no son un buen ingrediente.
- Adorne …

911

En caso de emergencia, coma. Prepárese su desayuno favorito y cómaselo en la cena porque puede. Busque lo que le gusta. Endulce su paladar. 

En caso de emergencia, lea. Transpórtese a otros mundos. Vea con otros ojos. Forme parte de otras historias.

En caso de emergencia, escuche música. Cante como si estuviera frente a 200.000 personas. Baile como si nadie lo estuviera viendo. Agite la cabeza al ritmo del bajo.

En caso de emergencia, escriba. Deje salir todo lo que lleva dentro. Póngalo en palabras. Forme rimas. Aventúrese a las décimas. Quédese en la prosa. Déjelo salir.

En caso de emergencia, salga. Vaya a un lugar que no conozca. Pasee por un parque. Sienta la brisa, la naturaleza. Piérdase y aprenda cosas nuevas.

En caso de emergencia, medite. Respire y ponga su mente en blanco. Encuéntrese.

En caso de emergencia, hable. Busque a sus amigos, a los de siempre, a los más nuevos. A los de la birra y a los del café. Desahóguese, así sea por Whatsapp.

En caso de emergencia, abrace. A la fami…