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Conjetura


Supongamos que te conectas. Supongamos que te conectas por más de los veinte minutos que has durado online las pocas veces que hemos coincidido. Supongamos que hablamos un ratote de las cosas tan diferentes que nos gustan y nos reímos de esta estúpida (pero divertida) incompatibilidad. Supongamos que se te ocurre la brillante idea de pedirme el teléfono (porque sí chico, quiero que me pidas el teléfono y dejes de lado el bendito "Hablamos...") y supongamos que yo te lo doy. Supongamos que me envías mensajes, que nos conocemos mejor, que empezamos una historia (pero no una historia de amor, ni de príncipe azul, porque si te soy sincera ahorita no voy pendiente de eso, contigo menos, y tu tampoco, lo sé). Supongamos el encuentro. Supongamos las miradas suspicaces de esquina a esquina. Supongamos ese roce de cuerpos "accidental" al pasar uno al lado del otro. Supongamos ese beso en la mejilla, cerca, muy cerca de los labios. Supongamos que estamos solos. Supongamos que el mundo no existe. Supongamos la pasión. Supongamos la sonrisa de los buenos días. O mejor dejemos de suponer y conspiremos con el universo porque cuando entré a la universidad me dijeron que un buen comunicador no supone. Además, fíjate que entre mis planes contigo no están las suposiciones, sino las acciones.

Comentarios

--Yacarlí Carreño-- ha dicho que…
Ay papá! jajajaja
Está muy fino Mari... pero yo te digo tal cual, deja de suponer y de esperar chica. Pídele tú el número, pídele tú el MSN, te juro que ni alergia te va a dar. Eso lo aprendí el año pasado y fue todo un descubrimiento. Creo que no me ha ido mal jajaja. Y es hasta chévere tener un poco el control... Lo peor que puede pasar es que te digan que no o te dejen esperando, lo cual sólo te anticipa el NEEEEXT y te ahorra angustias posteriores. Vayalo! jajaja
DINOBAT ha dicho que…
Buen blog, estuve un rato leyendo...
Andrea ha dicho que…
Supongamos que todo esto te sucede y... No sabes qué hacer.
¡Genial blog!

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Reflexiones de una 34B

Lo admito. Sí. Públicamente lo admito. Hace dos años me quería hacer las lolas. ¿Por qué? Pues la razón es muy sencilla: No estaba conforme con mi 32B. La verdad no estaba conforme con nada de mi cuerpo. Siempre fui gordita, pero a los 17 años y luego de experiencias la inseguridad aumenta y los complejos también.

Por circunstancias de la vida, e hipoglicemia, rebajé esos kilos de más y estaba on fire ¡jajaja!. Me sentía demasiado bien, pero aún quedaba ese pequeño detalle que me incomodaba: Mi 32B. Veía mis sostenes como si fueran para una niña de 12 años y me daban ganas de llorar. Seguía insistiendo: "Cuando tenga plata me hago las lolas".

Pero no hubo necesidad. Con el paso del tiempo mis queridas compañeras fueron creciendo a paso de vencedores, hasta llegar al tamaño que tienen ahorita, con el cual me siento bastante conforme y estoy tratando de ser feliz. Ya no pienso en operarme, sino después que tenga mis hijos porque se me van a chorrear horriblemente y tampoco quie…

Receta para sonreír

• Ingredientes:
- Amor de familia.
- Amigos verdaderos.
- Recuerdos agradables.
- Dulzura.
- Sueños de colores.
- Ilusión.
- Emociones y sentimientos.
- Un corazón grande y limpio.

• Preparación:
- Mezcle en un tazón grande (puede ser su corazón) la taza de amor familiar, la de buenos recuerdos y la de amistad verdadera.
- Agregue la cucharada grande de ilusión.
- Ponga a cocinar a fuego lento hasta que lo sienta lo suficientemente compacto como para que no se rompa con facilidad.
- Si no se espesa rápidamente no lo lleve a la nevera, cuando los recuerdos son fríos descomponen la receta. Tenga paciencia, tarde o temprano su sonrisa irá tomando forma.
- Una vez macizo, vierta en un envase (puede ser su corazón) la mezcla.
- Rellene el bizcocho con mucha dulzura.
- Cubra con la crema de sueños de colores.
- Déjelo secar por muy poco tiempo, mucho puede ocasionar el mismo efecto de la nevera, los sueños secos no son un buen ingrediente.
- Adorne …

911

En caso de emergencia, coma. Prepárese su desayuno favorito y cómaselo en la cena porque puede. Busque lo que le gusta. Endulce su paladar. 

En caso de emergencia, lea. Transpórtese a otros mundos. Vea con otros ojos. Forme parte de otras historias.

En caso de emergencia, escuche música. Cante como si estuviera frente a 200.000 personas. Baile como si nadie lo estuviera viendo. Agite la cabeza al ritmo del bajo.

En caso de emergencia, escriba. Deje salir todo lo que lleva dentro. Póngalo en palabras. Forme rimas. Aventúrese a las décimas. Quédese en la prosa. Déjelo salir.

En caso de emergencia, salga. Vaya a un lugar que no conozca. Pasee por un parque. Sienta la brisa, la naturaleza. Piérdase y aprenda cosas nuevas.

En caso de emergencia, medite. Respire y ponga su mente en blanco. Encuéntrese.

En caso de emergencia, hable. Busque a sus amigos, a los de siempre, a los más nuevos. A los de la birra y a los del café. Desahóguese, así sea por Whatsapp.

En caso de emergencia, abrace. A la fami…