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¿De qué color es mi día?

Normalmente le pongo colores a mis días porque pienso que la vida es así, de colores. Más allá de ser un pensamiento hippie, comeflor o utópico, para mí es divertido. A veces imagino que los cristales de mis lentes cambian de color dependiendo del día que haya tenido y así puedo ver a través del matiz de mi propia paleta.

Cuando estoy mucho tiempo con mi mejor amiga, entonces los días son verdes, como el miércoles que nos quedamos hablando mucho tiempo en los jardines de la Facultad de Arquitectura. Mi Cigarra + Jardines = Día verde. Pueden haber días púrpuras, azules, amarillos (estos son los de Yaya, mi mejor amiga de la uni), pero el éxtasis siempre serán los días Naranja. El último día naranja que tuve fue el viernes, normalmente los momentos que paso con ma petite y l@s chic@s suelen ser de ese color.

Por supuesto también tengo días grises, terribles. Días de lluvia donde todo se ve oscuro y triste. Días negros en los que no se ve la luz al final del túnel. Días marrones, rancios, malolientes y sucios. Esos días que me recuerdan que mi paleta no sólo puede tener colores cálidos y brillantes.

Pero hoy es un día al que no le puedo poner un color. Definitivamente naranja no es, pudiera ser gris por el clima, pero no es tan triste. ¿De qué color sería un día que tuvo una mezcla de decepción, descubrimiento de mí misma, ganas de salir adelante, impotencia, sonrisas al recordar viejos tiempo y mucha buena vibra de la gente que te quiere? (Tengo que inventarme un nuevo color).

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Reflexiones de una 34B

Lo admito. Sí. Públicamente lo admito. Hace dos años me quería hacer las lolas. ¿Por qué? Pues la razón es muy sencilla: No estaba conforme con mi 32B. La verdad no estaba conforme con nada de mi cuerpo. Siempre fui gordita, pero a los 17 años y luego de experiencias la inseguridad aumenta y los complejos también.

Por circunstancias de la vida, e hipoglicemia, rebajé esos kilos de más y estaba on fire ¡jajaja!. Me sentía demasiado bien, pero aún quedaba ese pequeño detalle que me incomodaba: Mi 32B. Veía mis sostenes como si fueran para una niña de 12 años y me daban ganas de llorar. Seguía insistiendo: "Cuando tenga plata me hago las lolas".

Pero no hubo necesidad. Con el paso del tiempo mis queridas compañeras fueron creciendo a paso de vencedores, hasta llegar al tamaño que tienen ahorita, con el cual me siento bastante conforme y estoy tratando de ser feliz. Ya no pienso en operarme, sino después que tenga mis hijos porque se me van a chorrear horriblemente y tampoco quie…

Receta para sonreír

• Ingredientes:
- Amor de familia.
- Amigos verdaderos.
- Recuerdos agradables.
- Dulzura.
- Sueños de colores.
- Ilusión.
- Emociones y sentimientos.
- Un corazón grande y limpio.

• Preparación:
- Mezcle en un tazón grande (puede ser su corazón) la taza de amor familiar, la de buenos recuerdos y la de amistad verdadera.
- Agregue la cucharada grande de ilusión.
- Ponga a cocinar a fuego lento hasta que lo sienta lo suficientemente compacto como para que no se rompa con facilidad.
- Si no se espesa rápidamente no lo lleve a la nevera, cuando los recuerdos son fríos descomponen la receta. Tenga paciencia, tarde o temprano su sonrisa irá tomando forma.
- Una vez macizo, vierta en un envase (puede ser su corazón) la mezcla.
- Rellene el bizcocho con mucha dulzura.
- Cubra con la crema de sueños de colores.
- Déjelo secar por muy poco tiempo, mucho puede ocasionar el mismo efecto de la nevera, los sueños secos no son un buen ingrediente.
- Adorne …

911

En caso de emergencia, coma. Prepárese su desayuno favorito y cómaselo en la cena porque puede. Busque lo que le gusta. Endulce su paladar. 

En caso de emergencia, lea. Transpórtese a otros mundos. Vea con otros ojos. Forme parte de otras historias.

En caso de emergencia, escuche música. Cante como si estuviera frente a 200.000 personas. Baile como si nadie lo estuviera viendo. Agite la cabeza al ritmo del bajo.

En caso de emergencia, escriba. Deje salir todo lo que lleva dentro. Póngalo en palabras. Forme rimas. Aventúrese a las décimas. Quédese en la prosa. Déjelo salir.

En caso de emergencia, salga. Vaya a un lugar que no conozca. Pasee por un parque. Sienta la brisa, la naturaleza. Piérdase y aprenda cosas nuevas.

En caso de emergencia, medite. Respire y ponga su mente en blanco. Encuéntrese.

En caso de emergencia, hable. Busque a sus amigos, a los de siempre, a los más nuevos. A los de la birra y a los del café. Desahóguese, así sea por Whatsapp.

En caso de emergencia, abrace. A la fami…