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Happy B-day, bro!

Cuando era pequeña nunca necesité un amigo imaginario, tenía dos de carne y hueso y 24/7. Uno me fastidiaba, en cantidades industriales: Me agarraba los cachetes, me pellizcaba y me daba besitos hasta que yo le gritaba histérica ¡DÉJAME! El otro siempre fue tranquilo, de esos niños que se sumergen en su mundo pensando quién sabe que cosas y se quedan viendo el techo como si nada más importara en ese momento.

El primero se graduaba de bachiller cuando yo pasaba a 2do grado, el otro pasaba a 5to grado. Uno era grande, grandote, como un segundo papá. El otro era chico, como yo. Y veíamos Caballeros del Zodíaco, jugábamos de todo y nunca peleamos (sólo esa vez por el control remoto cuando me aruño el cuello, yo lloré y él salió regañado). Éramos niños y éramos felices.

Poco a poco fuimos creciendo. Cuando yo tenía 13 el de 23 se fue a trabajar a otra ciudad, el edificio con piscina era lo máximo. Cuando yo tenía 13 el de 16 ya había entrado a la universidad. Y aunque las cosas fueron cambiando, seguíamos siendo los mismos. Los del tambor y la mansión de las risas, digo del terror en el parque de diversiones de Puerto. Los de Diverland el día de mis 15 años. Los de mi graduación de bachiller cuando el mayor lloró y el del medio sonrío grandototote al verme vestida de Harry Potter pero azul.

Las cosas siguieron cambiando. Cuando yo tenía 19 el de 22 se gradúo y yo lloré, lloré de inmenso orgullo y satisfacción, porque él (mi llave, como dice mi abuela) ya había logrado su sueño. Hoy yo tengo 22, el mayor 32 y el del medio 25.

Hoy yo estoy a un paso de graduarme, el mayor llorará y el del medio me dirá "¡al fin mija!" con una sonrisa grandototota. Porque a pesar de todo, seguimos siendo los mismos: Los que bailan Valle de balas en el medio de la sala, los que se ríen recordando el pasado, los que se abrazan y se quieren infinito. "¿Nunca peleas ellos?", pregunta la gente extrañada. "No", respondo yo. Y es que tengo más de mil razones para amarlos que para pelear, porque ellos son mi ejemplo a seguir, mis pilares, mi base, mis germanitos.

(Dedicado a mi bro, que hoy cumple el cuarto de cupón, ¡FELIZ CUMPLE! Te amo al infinito y más allá)

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Lo admito. Sí. Públicamente lo admito. Hace dos años me quería hacer las lolas. ¿Por qué? Pues la razón es muy sencilla: No estaba conforme con mi 32B. La verdad no estaba conforme con nada de mi cuerpo. Siempre fui gordita, pero a los 17 años y luego de experiencias la inseguridad aumenta y los complejos también.

Por circunstancias de la vida, e hipoglicemia, rebajé esos kilos de más y estaba on fire ¡jajaja!. Me sentía demasiado bien, pero aún quedaba ese pequeño detalle que me incomodaba: Mi 32B. Veía mis sostenes como si fueran para una niña de 12 años y me daban ganas de llorar. Seguía insistiendo: "Cuando tenga plata me hago las lolas".

Pero no hubo necesidad. Con el paso del tiempo mis queridas compañeras fueron creciendo a paso de vencedores, hasta llegar al tamaño que tienen ahorita, con el cual me siento bastante conforme y estoy tratando de ser feliz. Ya no pienso en operarme, sino después que tenga mis hijos porque se me van a chorrear horriblemente y tampoco quie…

Receta para sonreír

• Ingredientes:
- Amor de familia.
- Amigos verdaderos.
- Recuerdos agradables.
- Dulzura.
- Sueños de colores.
- Ilusión.
- Emociones y sentimientos.
- Un corazón grande y limpio.

• Preparación:
- Mezcle en un tazón grande (puede ser su corazón) la taza de amor familiar, la de buenos recuerdos y la de amistad verdadera.
- Agregue la cucharada grande de ilusión.
- Ponga a cocinar a fuego lento hasta que lo sienta lo suficientemente compacto como para que no se rompa con facilidad.
- Si no se espesa rápidamente no lo lleve a la nevera, cuando los recuerdos son fríos descomponen la receta. Tenga paciencia, tarde o temprano su sonrisa irá tomando forma.
- Una vez macizo, vierta en un envase (puede ser su corazón) la mezcla.
- Rellene el bizcocho con mucha dulzura.
- Cubra con la crema de sueños de colores.
- Déjelo secar por muy poco tiempo, mucho puede ocasionar el mismo efecto de la nevera, los sueños secos no son un buen ingrediente.
- Adorne …

911

En caso de emergencia, coma. Prepárese su desayuno favorito y cómaselo en la cena porque puede. Busque lo que le gusta. Endulce su paladar. 

En caso de emergencia, lea. Transpórtese a otros mundos. Vea con otros ojos. Forme parte de otras historias.

En caso de emergencia, escuche música. Cante como si estuviera frente a 200.000 personas. Baile como si nadie lo estuviera viendo. Agite la cabeza al ritmo del bajo.

En caso de emergencia, escriba. Deje salir todo lo que lleva dentro. Póngalo en palabras. Forme rimas. Aventúrese a las décimas. Quédese en la prosa. Déjelo salir.

En caso de emergencia, salga. Vaya a un lugar que no conozca. Pasee por un parque. Sienta la brisa, la naturaleza. Piérdase y aprenda cosas nuevas.

En caso de emergencia, medite. Respire y ponga su mente en blanco. Encuéntrese.

En caso de emergencia, hable. Busque a sus amigos, a los de siempre, a los más nuevos. A los de la birra y a los del café. Desahóguese, así sea por Whatsapp.

En caso de emergencia, abrace. A la fami…