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La vida de pie


Los que me conocen saben que necesito urgente un baño de cariaquito morado (valga la cuña para la señorita Nina). Cuando de enfermedades se trata yo tengo una mala suerte particular y unas defensas muy bajas. Problemas del azúcar, alergias perennes, asma, étc conforman mi lista de padecimientos, pero esta semana pasó algo bien particular.

Desde hace algunos días (muchos) me estaba doliendo la cabeza. Mi chico verde insistía en llevarme al servicio médico del canal y yo me rehusaba. La cosa es que, después de regaños y casi arrastrando, el lunes mi boy y yo emprendimos el maravilloso viaje a la mezzanina 1 en busca de una cura a mis dolencias.

Para hacerles el cuento corto, lo que empezó con un dolor de cabeza se convirtió en inicio de apendicitis. ¡Sí! Apendicitis. Se suponía que tenía que hacerme unos exámenes y no me los hice a tiempo, así que ayer salí del canal en ambulancia y demás.

Nunca creí que un dolor me llevaría a una ambulancia. La vida desde una camilla con "cinturones de seguridad" se ve muy diferente. Me sentí extraña, me dio miedo y aunque la sirena del vehículo me causara risa, también era aterradora. Por un momento imaginé que sería terrible lo que tengo, que quizás tenían que operarme y millones de cosas. Me faltaba valor, muchísimo valor, aunque debo confesar que la sonrisa de mi green boy ayudó mucho... Para él siempre todo está bien... Me lo prometió y lo ha cumplido so far.

Entré a emergencias, me bajaron de la camilla y me montaron en ¡una silla de ruedas! Repito... la vida desde una silla de ruedas se ve muy diferente. También me dio miedo y sobre todo entendí mucho. Es difícil moverse en ese artefacto. A mi me dio impotencia no poder echarme para atrás. Ahora de verdad admiro a la gente que debe vivir sujeto a él.

Al final, no era apendicitis... Son problemas en los riñones... Una raya más para el tigre... Pero muchas lecciones aprendidas... La primera es que debo ir al médico cuando tenga algo chueco, no esperar el último momento. Número dos: en las situaciones difíciles es cuando sabes quién es la gente que de verdad te aprecia y número tres la vida se ve diferente cuando se está acostado o sentado... Se ve muy diferente...

Comentarios

Michelle A. Díaz R. ha dicho que…
Marii q bueno que ya estas bien... y q todo fue un susto!!
Saluditos!
la niña del bigote ha dicho que…
Dios Mari, susto....pídele la receta del baño a Nina, ella seguro te ayuda con eso...
Pero menos mal que estás mejor, que no es nada grave, bueno, no tan grave...
un besote
Nina ha dicho que…
El Cariaquito lo consigues en las brujishops o en cualquier mercado, sección de ramas mágicas. Pones a hervir las hojas, sin los tallos, y lo dejas reposar toda una noche al sereno. Luego del baño matutino te enjuagas con el preparado (que puedes combinar con otras ramitas como ruda o yerbabuena) y te lo dejas como las cremas para peinar. Eso sí,lo más importante del ritual es QUE VAYAS AL MÉDICO CARAJO!!! porque así, ni con cariaquito intravenoso.

Recupérate pronto...!!! Un abrazo!!
*+MªEugenia+* ha dicho que…
=) espero que ya estes bien de salud!!

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Receta para sonreír

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- Un corazón grande y limpio.

• Preparación:
- Mezcle en un tazón grande (puede ser su corazón) la taza de amor familiar, la de buenos recuerdos y la de amistad verdadera.
- Agregue la cucharada grande de ilusión.
- Ponga a cocinar a fuego lento hasta que lo sienta lo suficientemente compacto como para que no se rompa con facilidad.
- Si no se espesa rápidamente no lo lleve a la nevera, cuando los recuerdos son fríos descomponen la receta. Tenga paciencia, tarde o temprano su sonrisa irá tomando forma.
- Una vez macizo, vierta en un envase (puede ser su corazón) la mezcla.
- Rellene el bizcocho con mucha dulzura.
- Cubra con la crema de sueños de colores.
- Déjelo secar por muy poco tiempo, mucho puede ocasionar el mismo efecto de la nevera, los sueños secos no son un buen ingrediente.
- Adorne …

911

En caso de emergencia, coma. Prepárese su desayuno favorito y cómaselo en la cena porque puede. Busque lo que le gusta. Endulce su paladar. 

En caso de emergencia, lea. Transpórtese a otros mundos. Vea con otros ojos. Forme parte de otras historias.

En caso de emergencia, escuche música. Cante como si estuviera frente a 200.000 personas. Baile como si nadie lo estuviera viendo. Agite la cabeza al ritmo del bajo.

En caso de emergencia, escriba. Deje salir todo lo que lleva dentro. Póngalo en palabras. Forme rimas. Aventúrese a las décimas. Quédese en la prosa. Déjelo salir.

En caso de emergencia, salga. Vaya a un lugar que no conozca. Pasee por un parque. Sienta la brisa, la naturaleza. Piérdase y aprenda cosas nuevas.

En caso de emergencia, medite. Respire y ponga su mente en blanco. Encuéntrese.

En caso de emergencia, hable. Busque a sus amigos, a los de siempre, a los más nuevos. A los de la birra y a los del café. Desahóguese, así sea por Whatsapp.

En caso de emergencia, abrace. A la fami…