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El que esté libre de culpas ¡que lance la primera piedra!

Pasándole sonidos a mi hermano por el MSN, de repente escuché una molesta voz aguda que repetía al ritmo del pum pum pum: "Bien golosa, tú eres bien golosa y bien glotona". A pesar de lo horrible que es la canción, me empecé a mover en la silla simulando tener unas maracas. ¡Sí! Ese es mi baile, ¿y qué? En fin, me di cuenta de una cosa... Mi espíritu reggaetonero no ha muerto.

De nuevo, admitiré públicamente otra verdad, me gustaba MUCHÍSIMO el reggaeton. Todas mis reuniones, ya fueran para pasar el rato, como predespacho, e incluso para estudiar y hacer trabajos, estaban amenizadas con reggaeton. Llegábamos a casa de una amiga y lo primero que hacíamos era poner reggaeton. Sí, el estilo musical pueltoriqueño se había adueñado de mi vida. Es comprensible, tenía 18, era mi época de rumba total, desastre, rascas y sandungueo. Como diríamos mi bro y yo: "Era joven y salvaje".

Poco a poco me fui enseriando. Volví a ser la chica que escucha lo más extraño y que nadie conoce, la que ama a Arjona, empecé a oír reggae, seguí con el ska y descubrí que el power metal no es tan indeseable
. Incluso, tuve mi momento en el que decía: "Reggaeton ¡¡¡WAKALA!!!" y no me sabía ni una sola de las letras de ninguna de las que estaban de moda. ¡Ja! Cómo si fuera muy productivo aprenderse canciones de reggaeton que hablan sólo de sexo, mujeres, birras y party, igual uno las memoriza, ya sea por gusto, o porque la ponen tanto en las camioneticas que no queda de otra.

En fin, la última vez que salí a rumbear la música electrónica me tenía verde. No sé si fue mi instinto que me movió, pero entre mis amigas, un grupo de gente que estaba por ahí y yo empezamos a solicitar a coro "reggaeton reggaeton" y cuando sonó el primer pum pum pum y la voz de Nacho el ex Calle Ciega fuimos felices. De hecho, esa noche la pasamos muy bien bailando.

Ya no repudio las canciones de este género, me las estoy tripeando otra vez, incluso (de nuevo confieso) tengo pegada la última de Calle 13: "Tres vueltas de carnero y ¡plat! te fuiste por el agujero..." ¡jajajaja! ¡Sí! Ya me la sé casi toda y eso que es horriblemente vulgar y desagradable.


Mi espíritu reggaetonero no ha muerto. Sólo se apacigua y se guarda para cuando hay una rumba. No me siento orgullosa de eso, pero tampoco lo escondo o lo niego. Es más, nadie debería hacerlo, porque aunque sea una vez todos han caído en la tentación de moverse al ritmo de Daddy Yankee, Don Omar, Wisin y Yandel, Calle Ciega étc...

Y el que esté libre de culpas, ¡¡¡que lance la primera piedra!!!

Comentarios

Jesús A. González ha dicho que…
Yo estoy libre de culpa, jamás me ha gustado el reggaeton… Me parece una “música” despreciable, pero bueno… esta fino el post, aunque trate de una abominación jajajaja. Y una ultima cosa, el reggeaton no ameniza nada. :-D Te quiero.

Jesús A. González
ndzb ha dicho que…
jaajajajajja me parece conocida la historia... yo en el colegio escuchaba puro reggaeton.... SOLO reggaeton.... fue una epoca oscura que supere :) xD!! no pero de pana.. ya al final de 5to año, la "fiebre" se paso y empece a oir "buena musica" y bueno... me quite el vicio puertoriqueño de encima... yo si lo admito, me gusta y si voy pa una fiesta lo bailo hasta el cansancio xD
ahorita me tripeo algunas canciones, pero no ando pendiente de cual es el ultimo hit ni nada... si la pasan la disfruto y lo mismo si voy pa una fiesta y cojones si me piensan wircho o niche xD amo tus posts <3

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En caso de emergencia, salga. Vaya a un lugar que no conozca. Pasee por un parque. Sienta la brisa, la naturaleza. Piérdase y aprenda cosas nuevas.

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