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Manual para el uso de "camioneticas por puesto"

En vista de que no todos los venezolanos en la actualidad poseemos un vehículo automotor propio nos hemos visto envueltos en la imperiosa necesidad de acudir al transporte público como medio para movilizarnos en la ciudad donde estemos. Pero no crea usted que esto de andar en carritos, autobuses, busetas, o como desee decirle es algo fácil. ¡Para nada! Más bien, es todo un arte. Por esto, para facilitarle la ardua tarea de trasladarse en estos aparatos, me he tomado un tiempo para escribir un manual para el uso de “camioneticas” por puesto, el cual le ayudará o, por lo menos, le explicará las mil torturas a las que debe someterse para llegar medianamente vivo al lugar que se dirige, especialmente si le toca salir de su casa en una de las llamadas “horas pico”.


Paso número uno “Agarrar el carrito”: Ubíquese en la parada más cercana a su domicilio. Si no la hay, pues búsquela, o invéntela; aunque si no se encuentra cerca de una parada seguramente vive donde el diablo dejó las cholas. Trate de colocarse delante de la multitud que, como usted, espera una unidad de transporte; de otra forma, la camioneta va a pasar y no le va a dar tiempo de detenerla. Divise a lo lejos el elemento que se propone a abordar. Aléjese prudencialmente de la gente; si es posible baje de la acera. De perfil, estire su brazo a un ángulo de noventa grados y agite su mano de arriba hacia abajo con el dedo índice levantado. Es de suponer que la máquina ha de hacer un alto luego de observarlo; no siempre ocurre esto, de hecho, si logra que se paralice, tiene la suerte de su lado.

Paso número dos “Abordando la unidad”: Gracias a unas fuerzas externas, que aún no logra comprender, el carrito se detuvo. Ahora bien, lea cuidadosamente, esto puede ser complicado. Suba los escalones; en caso tal que no lo logre, no le quedara de otra que ir guindado en la puerta, agárrese fuerte de lo más cercano, de otra manera seguramente caerá. Logra entrar (¡caramba! Que afortunado), tiene dos opciones: si aún la señora suerte lo acompaña, puede ser que consiga un asiento (lo cual es poco probable), aunque sea en la “cocina”. Si no es así, le tocará ir de pie. Trate de sostenerse de un tubo, o cualquier otra cosa, aunque no creo que haya necesidad, la cantidad de gente abarrotada no le dará oportunidad de moverse. No se alarme si siente una mano tocándole algo, es común. Un consejo, cuide sus pertenencias, en estas unidades es muy común el acto de hurtar.

Paso número tres “El trayecto”: En una de las paradas más concurridas, se baja el cambote de personas. Haga lo que pueda para conseguir sentarse. Eso sí, aléjese de la señora que lleva más de dos bolsas, del muchachito de camisa azul azorado, y de la estudiante con la carpeta en mano, ésos suelen ser los contrincantes más fuertes, los cuales dan todo por conseguir el descanso de sus posaderas. Se sentó (tremenda suerte la suya), tres opciones seguras le esperan en el viaje: El magnífico set de canciones de salsa erótica, vallenato o reggaeton; el tráfico infernal que no permite que el autobús se mueva y; por último, las personas que abordan la unidad y empiezan un discurso con “Buenas taldes señoras y señoras pasajeros”, para ofrecerle algunas chucherías, artículos de limpieza, bolígrafos, y hasta canciones, desde rap hasta joropo. No se salga de control, son cosas que suceden a menudo. Relájese y busque en que ocupar su mente mientras llega a su destino, seguramente un mp3, un iPod si tiene mucho real, o un discman si pertenece al populacho.

Paso número cuatro “Bajando del perol”: Cuando llegue a su destino cerciorese de repetir en voz alta, MUY ALTA, las palabras “en la parada, por favor” o, en su defecto, “por donde pueda, por favor”. Posiblemente, el chofer no le escuche y lo deje dos cuadras después de su parada. No le reclame, no se le ocurra gritar "coño e' tu madre para esta verga!!!!!", quizás desate la ira del conductor y por venganza éste arranque y no deje que se baje sino al otro lado de la ciudad. Si ya se va a bajar, proceda a pagar, preferiblemente con sencillo, para que se ahorre tiempo y no tenga que escuchar las quejas, tanto del conductor, como de los pasajeros. Baje cuidadosamente los escalones y diríjase a su rumbo.

Si logra completar estos cuatro pasos, si y sólo si lo logra, respire profundamente. Creáme que ha superado una de las pruebas más difíciles del ciudadano en la actualidad. Y es que, aunque uno intente hacer más llevadero el maravilloso viaje en camioneta, es imposible no amargarse cuando el chofer lo trata mal, los otros pasajeros lo empujan, o tiene que calarse el embotellamiento. Además de llegar tarde al sitio que desea, llega molesto.

Mi recomendación: Sonría, véale el lado gracioso, siempre va a haber algo que comentarle a sus allegados. Porque, más que un simple medio de transporte, las “camioneticas” son una caja de historias, esperando por alguien que las cuente. Que se lo digo yo, que llego todos los días a la universidad con algo nuevo que relatar, o que uso mis aprendizajes para escribir manuales de superviviencia.

Comentarios

Jesús A. González ha dicho que…
Maravilloso artículo. Me es realmente útil, ya que aquí en mi ciudad nos quedan solamente 2 opciones: 1- Agarrar camionetitas, 2- Pedirle la cola a los conductores de camiones que venden tierra.
Espero leer pronto más de tu blog :-)

Jesús A. González M.
Javier ha dicho que…
jajaja, está finísimo, tienes que hacer el manual para agarrar el metro a las 7 de la mañana y a las 6 de la tarde
La niña del bigote ha dicho que…
Jajaja, Dios! buenísimo! me sentí súper identificada, además me he dado cuenta de que soy una usuaria un poco afortunada, pues generalmente, a pesar de la batalla, ogro sentarme, y sino, al menos conozco los pasos necesarios para llevar la fiesta en paz...Y es que ahora todo es posible...Demasiado bueno de verdad, Felicitaciones!!!
Nelson ha dicho que…
y que ahora todo es posible, eso sono chavista... bueno la verdad esta bien bueno el reportaje xD pero tenei que hacer uno del metro la verdad, una vez me monte a las 5 algo asi y no sabes cuando lo odie =)
EJVT ha dicho que…
El segundo favorito hermanita ;)

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911

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En caso de emergencia, escriba. Deje salir todo lo que lleva dentro. Póngalo en palabras. Forme rimas. Aventúrese a las décimas. Quédese en la prosa. Déjelo salir.

En caso de emergencia, salga. Vaya a un lugar que no conozca. Pasee por un parque. Sienta la brisa, la naturaleza. Piérdase y aprenda cosas nuevas.

En caso de emergencia, medite. Respire y ponga su mente en blanco. Encuéntrese.

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En caso de emergencia, abrace. A la fami…